Adicción al Tetero

A los bebés les fascina su biberón, eso no es nada nuevo, pero te puede tomar por sorpresa darte cuenta lo apegada que tú también estás. No es para menos, el biberón es contra derrames, fácil de preparar y sobre todo un recordatorio de que tu hijo (que ya comienza a crecer) sigue siendo tu bebé; pero aunque ambos estén aferrados, llega el momento de decirle adiós.

La mayoría de los pediatras aconsejan que debes apartárselo entre los 12 y 18 meses. Si ya se te pasó el tiempo, no te preocupes porque alrededor del 20% de los niños de dos años y el 9% de los de tres siguen tomándolo. De todas maneras, es una buena idea hacer cuanto antes el cambio del biberón al vaso entrenador, porque entre más te esperes, más difícil será para él.
Tiempo apropiado

Antes de que comiences a alejarla, asegúrate de que en ese momento no existan eventos estresantes como una mudanza o el nacimiento de un hermano. Demasiados cambios al mismo tiempo harán que se sienta inseguro y que tienda a aferrarse a rutinas y objetos que le sean familiares.

Háblale del vaso

Haz una introducción cuando tenga entre seis y nueve meses. Muéstraselo aunque sea vacío, para que se acostumbre. Aunque el cambio sea tarde, lo debes hacer gradualmente. Hasta tú puedes tomar en uno enfrente de él para que se interese en el asunto. Hazlo divertido.

Ve lento

Como los niños pequeños tienden a querer leche muy temprano o en la noche, probablemente se pondrá irritable si tratas de quitárselo en estos horarios tan sensibles. Así que comienza dale un vaso entrenador a la hora de la comida todos los días y si llora por su biberón, dile que se lo darás a la hora de ir a la cama. Después de una semana aproximadamente, elimínalo de la mañana. La botella de la noche debe de ser la última en destituirse porque es a la que probablemente tu hijo esté más apegado, especialmente si es parte de su ritual a la hora de ir a la cama.

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