Adolescentes: autoimagen y autoestima

La imagen mental que tenemos de nosotros mismos se define como ”autoimagen”. Está influida por las relaciones con otras personas, las opiniones de conocidos y las experiencias vitales propias. Esta imagen mental juega un papel muy importante en nuestra autoestima. Durante la adolescencia es un pilar esencial para un desarrollo psicosocial adecuado. La Organización Mundial de la Salud considera adolescentes a las personas con edades comprendidas entre 12 y 18 años. Es una fase donde se producen intensos cambios físicos, psicológicos y sociales, que comienzan con la pubertad y acaban cuando finaliza el crecimiento.

Es una etapa de continuos cambios que transmiten inseguridad al adolescente y le hacen sentir que “no se conoce”. Todo es nuevo en su universo. Comienzan a prestar mucha atención a la imagen corporal y valoran como algo muy importante la opinión que los demás tienen de ellos. Aún no tienen claro “cómo se ven a sí mismos” e intentan encontrar respuestas en las opiniones de sus semejantes. Cuando éstas son positivas, refuerzan el valor de la persona y contribuyen al logro de una buena autoestima.

Es importante que la familia del adolescente no menosprecie sus nuevas preocupaciones e intereses para que pueda conseguir una autoestima sana, que le ayude a vivir de forma plena.

A lo largo de la infancia el niño va recibiendo estímulos de forma constante que va interiorizando. En la adolescencia la presión por parte de la sociedad para conseguir un aspecto bello y saludable es más intensa. Está patente en cada esquina: revistas, anuncios en la vía pública, televisión o películas lo muestran a diario y es más exigente con las mujeres.

El adolescente está plenamente convencido de que su aspecto físico es crucial para su felicidad, considera que para alcanzar sus objetivos debe ser aceptado por su entorno y en esto también incluye su aspecto.

Debemos recordar que están en la edad de experimentar y de sentir que son ellos quienes deciden. Comprender los matices de esta etapa nos ayuda a acompañarles y guiarles hacia un desarrollo vital saludable y feliz. Todas estas inquietudes y turbulencias, que deben ser contenidas dentro de unos límites establecidos por los padres, son beneficiosas. Su conocimiento les ayudará a desarrollarse, a forjar su autoestima y su personalidad adulta.

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