¿Cómo prevenir el Sobrepeso en nuestros Hijos?

Resultaría complicado llevar un estilo de vida determinado y que nuestros hijos hicieran lo contrario o no “heredaran” nuestros hábitos. Por eso, en ocasiones basta con que los padres cambien algo en su manera de actuar para que también lo hagan los niños. En el caso de la obesidad y el sobrepeso infantil, se ha comprobado que las intervenciones dirigidas a reducirlos son eficaces aunque solo se realicen sobre los progenitores.

Esto supondría algunas ventajas a la hora de aplicar estas intervenciones destinadas a mejorar la salud infantil, si por ejemplo los niños son demasiado pequeños para recibir una determinada información, si no hay recursos suficientes, por cuestiones de horarios… Y es que no hay mejor escuela para nuestros hijos que nosotros mismos en cuestiones de salud, ya que se ven reflejados como en un espejo.

En las personas, el modo de alimentarse, las preferencias y los rechazos hacia determinados alimentos, están fuertemente condicionados por el aprendizaje y las experiencias vividas en los primeros cinco años de vida. Los padres desempeñan un rol fundamental en la educación y transmisión de pautas alimentarias, por lo que los contenidos educativos preventivos aplicados a ellos son altamente efectivos.

Respecto a la actividad física, el otro factor íntimamente relacionado con una buena salud y la prevención de la obesidad y el sobrepeso, también los padres tienen una importancia fundamental. Las familias sedentarias lo son en conjunto, mientras que a padres activos, a padres deportistas, hijos activos y deportistas.

Promover la actividad física es fundamental en muchos ámbitos, pero la influencia del hogar es innegable. Hay estudios que sitúan los hábitos deportivos de los padres como uno de los predictores fundamentales de la práctica deportiva futura de sus hijos. De hecho, somos los principales motivadores a la hora de implicar a los niños en la práctica deportiva, incluso por delante de los amigos y de sus ídolos, los deportistas famosos.

Y, como decíamos al principio, un reciente estudio ha señalado que las intervenciones dirigidas exclusivamente a los padres para frenar el sobrepeso y la obesidad infantil son efectivas. También lo son, como es lógico, si se interviene sobre los menores, pero sin diferencias significativas, por lo que, según hemos señalado al principio, esto podría suponer algunas ventajas.

El estudio ha sido llevado a cabo por especialistas en Medicina de universidades de Reino Unido y Alemania, con datos de familias con niños de cinco a 11 años y más de tres mil participantes (datos extraídos de diversas investigaciones precedentes). Las intervenciones llevadas a cabo con las familias eran respecto a la dieta, a la actividad física y también hubo intervenciones conductuales.

En sus conclusiones señalan que las intervenciones solo con los padres podrán ser una opción de tratamiento eficaz para los niños y niñas con sobrepeso u obesidad respecto a los que permanecen en “lista de espera” para recibir esa ayuda.

Prevenir el sobrepeso y obesidad de los niños

Pero, no queremos llegar a ese extremo de tener que necesitar ayuda. ¿Qué hemos de hacer para prevenir esta intervención? Es decir, ¿cómo podemos prevenir el sobrepeso de nuestros hijos? Pues precisamente llevando a cabo nosotros mismos un estilo de vida lo más saludable posible, predicando con el ejemplo.

Recordemos que los especialistas en salud recomiendan la realización física de intensidad moderada a intensa (sobre todo aeróbica) todos los días de la semana para los niños y niñas, o al menos la mayoría de días. La actividad física durante más de 60 minutos aporta beneficios adicionales para la salud. Así mismo, la alimentación ha de ser variada y equilibrada, evitando en los posible los alimentos que se sitúan en lo alto de la pirámide alimentaria (bollería industrial, golosinas, embutidos…).

Siguiendo estos consejos, nos convertimos en la mejor escuela de salud para nuestros hijos y mantendremos la obesidad y el sobrepeso a raya, así como otros trastornos alimentarios, aversiones… Y todo sin necesidad de buscar ayuda que no siempre está disponible, o que puede llegar demasiado tarde. Según la OMS, la obesidad es la nueva epidemia del siglo XXI y nunca es tarde para empezar a prevenirla.

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