Cómo saber si mi hijo tiene autismo

El autismo es un trastorno del desarrollo que afecta las habilidades de las personas, fundamentalmente en lo que respecta al desarrollo del lenguaje y las habilidades sociales. Los comportamientos no verbales, tales como contacto visual, expresiones faciales y gestos, se ven notablemente afectados, así como también, las formas de relacionamientos con otros niños e incluso con adultos. El autismo afecta fundamentalmente a los varones, y es un trastorno que no tiene cura. A continuación, te presentaremos ciertas pautas para saber si tu hijo tiene autismo.

Problemas en la comunicación verbal y no-verbal. El niño autista, a la edad de un año, no balbucea, no señala objetos, ni imita los gestos que hacen los demás, como ejemplo, si saludas con la mano, él no sigue el gesto. En estos casos, es común que hasta el año y medio no diga ninguna palabra, no pueda explicar lo que quiere, no siga las instrucciones que le das y no responda a su nombre. También suele crear e inventar palabras constantemente.

Dificultades para relacionarse con las personas y objetos. El autista no suele estar interesado en los otros niños y personas, muchas veces se sumerge en un profundo aislamiento. No suele mantener el contacto visual, y tampoco parece haber un reconocimiento de los sentimientos de las demás personas ni suele expresar sus propios sentimientos.

Conducta estereotipada. El niño autista, tiene establecido una rutina o rituales específicos que son anormales por su intensidad. Por ejemplo, siempre está con un mismo objeto tocándolo o mantiene meticulosamente el orden de los zapatos. Cualquier modificación de esta conducta, desencadena en conductas agresivas como pataletas o escenas escandalosas fuera de lugar.

Hiperactividad- pasividad y rechazo al contacto físico. Por momentos, suele tener una conducta hiperactiva, no se queda quieto se mueve de un lado para otro. Por otros momentos, parece estar sumergido en una pasividad tranquilizadora. A los niños autistas no le gusta que los toquen, los traten de levantar o tengan cualquier tipo de contacto físico con ellos.

No es consciente de los posibles peligros. Actúa con total falta de consciencia frente a peligros que pueden afectarlo de alguna forma. Como por ejemplo, poner las manos en el fuego o cruzar la calle sin prestar atención.

Sensibilidad extrema. Los niños con autismo son extremadamente sensibles a los sonidos, al tacto, al olfato y al gusto. Por ejemplo, el ruido de una alarma puede ser un sonido perturbador para él o puede sentir que determinada ropa le genera picazón.

Movimientos repetitivos. Suelen tener una serie de movimientos que los realizan continuamente, como por ejemplo hacer ademanes con las manos o mover determinada parte del cuerpo.

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