Educando en ‘smartphone’

  • Resulta prácticamente imposible abstraer a los niños del uso de las nuevas tecnologías y de los teléfonos ‘inteligentes’. En lugar de prohibir, resulta mejor educar.

Que los niños accedan a todo el universo digital desde las palmas de sus manos es algo inevitable. Puede que decidas cuál es la edad a la que quieres que tu hijo acceda a internet, que elijas el momento en que tenga su primer teléfono móvil, sin embargo, el acceso es tan abierto y sencillo que cualquier amigo o familiar le puede facilitar su inmersión digital antes de lo que pensabas.

Así las cosas, resulta imprescindible asumir y entender el mundo en que vivimos para poder preparar a los niños en una vida con acceso ilimitado tanto a la información como a la desinformación y rendido a la cultura de la imagen con una cámara de fotos o de vídeo siempre a mano.

¿Cuál es la edad más adecuada para que los niños tengan un teléfono móvil? Podemos ubicar una línea que diga a partir de qué momento es adecuado pero entendiendo que cada niño tiene un maduración diferente, lo mejor es que los padres decidan cuándo, ya que hay niños responsables y maduros a los doce años, mientras en otros casos es mejor esperar a los 14 para evitar riesgos de adicciones a la tecnología o de mal uso de la misma.

Al final el mundo digital no deja de ser el mundo, con sus virtudes y sus defectos, por lo que la educación es la mejor herramienta para ayudar a los niños.

– Curiosidad: Es una virtud de la que nace la creatividad, el conocimiento y el espíritu científico en los niños. Querer conocer y saber es algo hermoso y la tecnología facilita la búsqueda de respuestas y la creación de contenidos.

– Espíritu crítico: Para poder bucear y separar el grano de la paja en la red es imprescindible dotar a los niños de una sólida formación emocional e intelectual y facilitarles la suficiente confianza en sí mismos como para cuestionarse muchas de las afirmaciones que se encuentran en la red, tanto si se refieren a generalidades, a noticias como si se trata de mensajes de sus amigos o sobre personas conocidas.

– Confianza: La relación con los hijos debe ser fluida y de confianza plena, aunque se entiende que los adolescentes quieren guardar celosamente su intimidad, especialmente a los ojos de sus padres. De ahí la importancia de que los niños se sientan seguros para contarles a sus padres sus temores, problemas o dudas y la necesidad de que los padres respiren profundo y piensen sus respuestas antes de dejarse llevar por respuestas impulsivas.

– Comunicación: Es la pareja de baile perfecta de la confianza. Escucha a tu hijo y explícale por qué hay contenidos inadecuados para su edad o por qué no debe exponer su vida públicamente. Ten en cuenta que aunque no tenga móvil, cualquier amigo puede enseñarle todo tipo de vídeos o de fotografías y será él quien deba discernir si es eso lo que quiere hacer o si prefiere seguir haciendo otras actividades.

– Respeto: Poder hablar casi desde el anonimato, hacer vídeos o fotografías y publicarlas de forma instantánea puede convertir con la misma facilidad a los niños en víctimas o en verdugos. Por eso hay que enseñar a los menores tanto a respetar como a hacerse respetar en el entorno digital y en la vida cotidiana.

– Contrato: Desde hace varios años ha contado con gran éxito el contrato realizado por una madre a su hijo para permitirle el uso del teléfono móvil. Se trata de una serie de compromisos que adquiere el menor para garantizar el buen uso de la tecnología y que comienza con una taxativa afirmación tal que: “Es mi teléfono. Yo lo compré. Yo lo pagué. Yo te lo presto. ¿A que soy genial?”. 18 puntos en los que se establecen horarios, normas de uso y recomendaciones varias entre las que se encuentra que los padres tienen acceso completo al dispositivo móvil.

La tecnología al servicio del control parental

Si más allá del compromiso familiar existe el deseo de tener un control real y efectivo sobre el Smartphone también proliferan apps destinadas a este fin. Desde las que permiten limitar el acceso a ciertos contenidos para adultos en la red, hasta aquellas con las que se puede ejercer un control total y con las que conocer todos los movimientos realizados por el menor con el teléfono.

¿Dónde están? 

Las aplicaciones de ubicación cuentan con gran éxito y la mayoría de las aplicaciones cuentan con esta función. Una de las apps más completas destinada a este fin es dondeEstaFamily, un sistema de localización ideado para la seguridad familiar ya que permite la localización en cualquier momento en tiempo real, pero además, alerta cuando el niño no está donde se supone que debe encontrarse durante el horario escolar o si no llegan a casa a la hora preestablecida. Además, cuenta con una función para que los niños soliciten ayuda si la necesitan o se sienten en peligro o que avisa si hay que ir a buscarlos.

¿Qué hacen?

Más allá de la aplicaciones de geolocalización también se pueden instalar programas que dan información sobre el uso del teléfono móvil, con los que se pueden establecer horarios de utilización, algunos de los cuales son invisibles para el menor por lo que queda al albur de los padres la decisión de informales o no. Qustodio, Parental Control o SekureKids son algunas de estas aplicaciones con las que además de conocer qué hacen los niños se puede restringir el acceso a según qué contenidos y se pueden marcar horarios de uso. Si bien, en la mayoría de los casos se puede conocer la forma pero no el fondo de la utilización, es decir, si bien los padres pueden saber si sus hijos están utilizando alguna red social o comunicándose por mensajería, no se les ofrece el contenido de los mensajes.

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