El Peligro de usar Fajas como entrenamiento de cintura

Una de las prácticas más antiguas de las mujeres del siglo XIX -en su afán de lograr la figura perfecta- ha regresado a esta época y está muy de moda. Le llaman waist trainning o entrenamiento de cintura y se trata de usar un corsé o una faja muy ajustada en la parte media del cuerpo, durante varias horas al día para conseguir comprimir los músculos y así moldear la figura hasta conseguir las medidas deseadas.

No hace falta ser un experto para saber que si se comprime un objeto al máximo este se verá más pequeño. En Japón, por ejemplo, se conoce la tradición de vendarle los pies a las niñas desde pequeñas para evitar que sus pies crecieran; lo mismo sucede con un corsé: si se contrae al máximo la cintura se verá más estrecha. Pero, ¿qué sucede en el interior? Existen estudios que datan desde 1908 que afirmaban que el uso del corsé estrechaba las costillas inferiores perjudicando los pulmones y dificultando la respiración.

En investigaciones más recientes, como las del doctor John Kuemmerie, profesor de medicina interna y especialista en gastroenterología de la Universidad de Commonvealth (Virginia), determinaron que además de la dificultad para respirar puede generar acidez, problemas gastrointestinales, daños en las costillas y el colon. Otros expertos en el área de la cirugía plástica aclararon que con esta técnica la persona no pierde peso; lo que ocurre es que al moldear la figura los órganos y las costillas se desplazan creando un efecto más reducido en esa parte del cuerpo.

A esta tendencia se le suma la de comprar, por iniciativa propia, fajas reductoras o postoperatorias (sin tener ninguna operación) con la intención de adelgazar. Mitos como: “usar la faja durante el ejercicio te hace transpirar y eliminar de esta forma la grasa” y los consejos boca a boca o que se consiguen en blogs pueden ser muy peligrosos si no se consultan con un médico. Si bien puede parecer tentador tener una prenda que promete reducir considerablemente las medidas de la cintura con poco esfuerzo, se debe saber que investigadores de la Universidad de Yale determinaron que, efectivamente, algunas de estas prendas hacen que la persona sude más, pero no pierden grasa sino líquido, causando deshidratación. Otros especialistas agregan que esta práctica debilita los músculos, ya que al estar acostumbrados a estar comprimidos o en una posición determinada van perdiendo su elasticidad y se vuelven flácidos.

Por prescripción
Según el doctor Daniel Slobodianik, cirujano plástico, las fajas postoperatorias solo funcionan si el paciente ha sido sometido a una liposucción o una dermo lipectomía (levantar, cortar la piel y grasa sobrante y cerrar), ya que para este tipo de intervenciones es necesario que la piel vuelva a pegarse y se amolde a la forma del cuerpo, porque sino podrían quedar ondulaciones e imperfecciones en la superficie.

El doctor explica que, después de operar, la paciente debe usar la faja mínimo por tres meses durante todo el día: “únicamente se la debe quitar para bañarse. Después de ese lapso de tiempo no es estrictamente necesario usarla y queda a gusto personal de cada quien. Obviamente, después de una cirugía mientras más tiempo se use la faja será mejor; hay médicos que la indican por seis meses, pero según estudios está establecido que el proceso normal de desinflamación de los tejidos, en este caso del abdomen, dura entre 93 días y un año para que regrese a su estado inicial”, argumenta Slobodianik.

Lo que no debe hacer
Para Slobodianik el error más común es creer que las fajas son para adelgazar: “si tiene sobrepeso una faja no va a ser la solución, si no se cambian los hábitos alimenticios y no se ejercita no va a funcionar. Si lo que quiere es verse bien con un vestido o un pantalón es válido usar una faja pero no con la finalidad de moldear el cuerpo.

Advierte el especialista: usar una faja pequeña o muy apretada también puede traer consecuencias negativas como irritación de la piel, obstrucción del flujo sanguíneo causando inflamación en las piernas al ejercer presión sobre las venas de la pelvis y aparición de coágulos.

Por otra parte, están quienes usan esta pieza para hacer ejercicio. Al respecto, el médico destaca que no es una práctica saludable, porque al entrenar aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria; por ello, “se necesita espacio para expandir los pulmones y el tórax y con una faja este proceso se dificulta notoriamente”.

Si lo que desea lograr con el uso de fajas o un corsé es verse bien con un vestido o pantalón en alguna ocasión importante que tenga, los defensores de este tipo de prendas afirman que es válida su utilización pues son inofensivas mientras se les use, eso sí, con prudencia. No está de más consultar con su médico de confianza o algún especialista en esta área.

Debes haber ingresado en tu cuenta para comentar Ingresa