Embarazada y con un perro en casa

En muchos hogares las mascotas se consideran familia. Los animales pueden brindar diversión y alegría a la dinámica familiar. Pero las embarazadas deben tener cuidado sobre los tipos de animales de la casa y, en particular, qué hacer durante el embarazo.
Perros y gatos

Los perros y los gatos son algunos de los tipos de mascotas más comunes. No se preocupe de tener que buscarle un nuevo hogar a su amado perro o gato si está embarazada. Pero debe mantenerse a sí misma y a su bebé por nacer protegidos contra peligros posibles.

Perros
El perro, conocido como el mejor amigo del hombre, puede ser una experiencia maravillosa de la casa. Mayormente, no hay motivos por los que su perro deba dejar de ser parte de la familia si está embarazada. Tome estas medidas extra durante el embarazo:

Asegúrese de que el perro no le salte sobre la pancita cuando esté sentada o acostada.
Si su cachorro adoptó malos hábitos, como morder o saltar encima de la gente, aproveche estos momentos para enseñarle buenos modales antes de la llegada del bebé.
Antes de traer al bebé a la casa, cerciórese de que todas las vacunas del perro estén al día.
Si usted y su perro tienen una relación afectiva muy estrecha, pídale a su pareja o a otro familiar que pase más tiempo con el perro. Como el bebé nuevo le tomará tanto tiempo y afecto, es importante que su perro desarrolle relaciones cercanas con otras personas de la casa para prepararlo para los cambios que sucederán cuando llegue el bebé.
Gatos
Los gatos son otra mascota ideal para la familia. Sin embargo, las embarazadas deben tener cuidado con la toxoplasmosis al atender a su gato.

La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito. Puede ser transmitida por los gatos.
Los gatos eliminan el parásito por la materia fecal (excrementos).
Usted puede contagiarse la toxoplasmosis cuando limpia la arena sanitaria del gato o cuando toca la tierra del jardín, por ejemplo, que su gato puede haber usado.
También puede contagiarse la toxoplasmosis si come carnes poco cocidas, en particular de cerdo, cordero o venado.
Muchas personas que contraen la toxoplasmosis jamás tienen síntomas. Pero esta enfermedad puede ocasionar complicaciones graves durante el embarazo, como defectos de nacimiento o incluso un aborto espontáneo. Si la embarazada se contagia la toxoplasmosis por primera vez justo antes o durante el embarazo, tiene 1 de 2 probabilidades de transmitirle la enfermedad a su bebé.

Los síntomas de la toxoplasmosis incluyen:

Dolores musculares
Dolores de cabeza
Glándulas hinchadas
Síntomas similares a la gripe (fiebre, fatiga, dolor de garganta)
Las embarazadas pueden reducir la probabilidad de contagiarse la toxoplasmosis al seguir estos pasos:

Pedirle a un familiar, siempre que no sea una mujer embarazada, que limpie la arena sanitaria del gato todos los días
Mantener a los gatos adentro de la casa
No acercarse a los gatos de la calle
Lavarse las manos minuciosamente con agua corriente y jabón después de tener contacto con los excrementos del gato o después de trabajar en el jardín
Tapar los cajones de arena de juego de los niños para que los gatos no los usen como arena sanitaria
Evitar carnes poco cocidas
Lavar minuciosamente los utensilios y mesones de la cocina
Hámsters, conejitos de Indias y ratones

Los roedores, como los ratones, hámsters y conejitos de Indias son mascotas comunes en muchas casas. Pero las mujeres embarazadas o que planean quedar embarazadas deben tener mucho cuidado con los roedores. Esos animales pueden ser portadores de un virus llamado virus de la coriomeningitis linfocítica (LCMV, por sus siglas en inglés).

El ratón doméstico o común, que es un roedor silvestre que vive cerca de las casas y adentro de éstas, es el origen principal del virus. Los roedores mascotas como los hámsters y conejitos de Indias pueden contagiarse el LCMV después de estar en contacto con roedores silvestres en los establecimientos de cría, tiendas de animales o en la casa.

La gente se contagia el LCMV mediante el contacto con la orina, sangre, saliva, excrementos o materiales de anidación del roedor.
La infección puede contagiarse también cuando la persona aspira el polvo o gotitas que transportan el LCMV. Ejemplos: al barrer los excrementos del ratón o al limpiar la jaula del hámster.
Las embarazadas que se contagian el LCMV pueden transmitírselo al bebé por nacer.
El virus LCMV puede causar graves defectos congénitos o la pérdida del embarazo.
Los síntomas del LCMV incluyen:

Fiebre
Dolor de cabeza
Rigidez en el cuello
Fatiga
Falta de apetito
Dolores musculares
Náuseas
Vómitos
Las embarazadas pueden reducir la probabilidad de contagiarse el LCMV al seguir estos pasos:

Mantener a los roedores mascotas en una parte separada de la casa
Pedir a otro familiar que cuide al roedor y le limpie la jaula
Lavarse las manos con agua y jabón después de tener contacto con los roedores mascotas
Mantener las jaulas limpias y sin suciedad en el material de cama del animal
Limpiar la jaula en un área bien ventilada o afuera
Mantener a los roedores mascotas alejados de la cara
Evitar el contacto con roedores silvestres
Si hay ratas o ratones en la casa, solucionar el problema rápidamente con trampas o llamando a una compañía profesional de desratización (hable con su profesional de la salud antes de usar químicos para desratizar o combatir plagas en su casa)
Si tiene niños, en particular menores de 5 años:

Cerciórese de que un adulto los vigile de cerca cuando están cerca de los roedores mascotas.
Nadie debería besar a las mascotas ni sostenerlas cerca de la cara.
Los que jueguen con los animales o limpien las jaulas o material de cama deben lavarse las manos después de hacerlo.
Reptiles y mascotas exóticas

Algunas familias tienen reptiles de mascota. Esos animales incluyen las lagartijas, serpientes y tortugas. Algunos de esos animales pueden portar gérmenes que causan enfermedad en la gente. Una enfermedad que portan es la salmonelosis (infección de salmonela).

La infección de salmonela es una enfermedad bacteriana. La mayoría de las infecciones de salmonela provienen de productos alimenticios como las aves, carnes y huevos. Pero la infección de salmonela puede asociarse con los reptiles.

Aunque el análisis de salmonela del reptil mascota salga negativo, no significa que el animal no está infectado con la bacteria. En cambio, podría significar que el animal no estaba deshaciéndose de la salmonela el día que le hicieron el análisis.

Las embarazadas y niños menores de 5 años deben tener especial cuidado con la salmonela. Ellos corren un mayor riesgo de contagiarse. La familia que espera un bebé debe sacar al reptil mascota del hogar antes de que llegue el bebé.

Los síntomas de la salmonela incluyen:

Náuseas
Vómitos
Dolores abdominales
Diarrea
Fiebre
Escalofríos
Dolores musculares
Las embarazadas pueden reducir la probabilidad de contagiarse la salmonela al seguir estos pasos:

Mantenerse alejada de los reptiles
Lavarse las manos con agua y jabón después de entrar en contacto con los reptiles o los excrementos del animal
Mantener a los reptiles fuera de la cocina y otras áreas donde se preparen alimentos, como las piletas o fregaderos
Limpiar las superficies que pudieron haber tocado los reptiles
Evitar alimentos poco cocidos
Si tiene otras preguntas o inquietudes sobre la seguridad de su mascota durante el embarazo, hable con su profesional de la salud.

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