Emprendimiento, ¿puede ser una profesión?

                                                                     

El emprendimiento enfrenta hoy día quizás el más grande de sus desafíos, como lo es competir contra todas las carreras profesionales, al tiempo en que se convierte en el aliado principal de éstas. Hablamos de desafío, porque la misma palabra significa según la Real Academia Española: rivalidad o competencia. Imaginen ustedes, tener que competir con aquellos a los cuales debes apoyar para que logren mejores niveles de desempeño.

Tradicionalmente el emprendimiento ha sido visto como el recurso de aquel a quien ya no le queda más que hacer. Pero esto ha sido la realidad en América Latina y África, donde encontramos escandalosas diferencias entre el emprendimiento por necesidad y el emprendimiento por oportunidad. De hecho el Monitor Global de Emprendimiento nos muestra cómo en estos países la necesidad hace que el emprendimiento sea planteado como una fórmula para llevar adelante aquellas actividades que nos permitan sobrevivir; y no como una fórmula para aprovechar una oportunidad que el mercado y el entorno nos presenten.

El emprendimiento ha ido ocupando espacios que antes parecían reservados a la improvisación y a lo que las profesiones dejaban. Parecía que un emprendedor era un cuasifracasado a quien ya no quedaba otro camino que dedicarse a algo y que por fuerza de la buena fortuna ese algo fuera exitoso, lo cual hacía parecer el resultado, más un asunto de suerte que producto de un talento bien enfocado y correctamente desarrollado de verdadero esfuerzo y de verdadero sostenimiento para desembocar en un resultado exitoso.

Otras de las cosas con las que se asimilaba  el emprendimiento, era con el espíritu de personas que son tremendamente iniciadoras, que cuentan con un fuego y una chispa impresionante para iniciarse en un oficio o en una actividad. Esto por supuesto terminó por no ayudar al emprendimiento, por cuanto el fuego inicial no suponía necesariamente garantía de éxito. ¿Cuántos casos conocemos todos de grandes ideas que ni siquiera llegaron a ser grandes fracasos, porque sencillamente parecieron no nacer y apagarse en el entusiasmo inicial? ó ¿cuántos casos conocemos de personas iniciadoras de muchísimas pero muchísimas actividades que terminan cuando no, en un cesto de basura o en forma de papeles rayados, en conversaciones ruidosas sin ningún resultado?

Siempre he pensado que a todos nosotros se nos ocurren ideas mientras tomamos la ducha en la mañana antes de ir a trabajar. Pienso que la gran diferencia la marca, aquello que seremos capaces de hacer al salir de la ducha a favor de hacer realidad eso que pensamos o imaginamos durante el baño. Aquello que imaginamos en cualquier momento del día va a ser realidad en la medida que nos montemos en la tarea. En la medida en que nos hagamos cargo de todo lo necesario para llevar lo que soñamos a la realidad y hacerlo con éxito además; finalmente, emprender es hacerse cargo.

El emprendimiento ha comenzado a ser tomado más en cuenta, a ser entendido como una cosa verdaderamente seria que no solamente cuenta con  una metodología con garantía de éxito, sino además, la sal que condimenta cualquier actividad profesional o no, a la cual nos dediquemos. No importa que se trate de un estudiante, un profesional, un artista, un obrero, un escritor, un político, un activista pro derechos,  un investigador, un deportista, un torero, un actor, sino aplica las herramientas ya definidas que conducen al éxito, como la disciplina, el trabajo en equipo, el manejo y resolución de conflictos, la visión financiera, la innovación, la resiliencia, el enfoque y el desarrollo de todos aquellos elementos que rodean su quehacer diario, seguramente no verá brillar ante sí la estrella del éxito.

Países como Colombia, han entendido que el emprendimiento es un factor clave de éxito que enfocado desde una perspectiva auxiliar, garantizará el éxito de quienes se apoyen en él. En 2006, el presidente Álvaro Uribe Vélez aprobó la Ley 1014, que establece entre otras cosas la posibilidad de interacción de los principales actores del emprendimiento en ese país, así como la obligatoria aplicación del emprendimiento en las distintas fases de su educación formal. El emprendimiento como eje transversal de todas las disciplinas del saber  que conducen a una titulación y es donde como asesores hemos visto una oportunidad de participar en el proceso de enriquecimiento de las distintas fases de la formación profesional.

Con lo antes señalado, el emprendimiento va a ocupar un lugar cada vez más protagónico y no solamente auxiliar de las distintas profesiones u oficios, hasta convertirse en una carrera profesional y una disciplina que lleve al éxito a quienes agreguen el emprendimiento a sus actividades profesionales u oficios. ¿Se imaginan a sus hijos matriculados en una Escuela de Negocios para Emprendedores?, ¿Se imaginan a sus hijos haciendo parte (y hasta dirigiendo) esa escuela de negocios desde la cual se replantee desde el emprendimiento, el crecimiento de la ciudad y hasta del país donde usted vive?.

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