¡Los 40’s son los nuevos 30’s!

La “crisis de los 40” ya es un mito, dicen los expertos. Ahora, como consecuencia del aumento en la expectativa de vida, se convirtió en el momento ideal para plantearse cambios y para disfrutar más del día a día, sin tantas presiones.

Posta que ya te dolió alguna vez la espalda. Que alguien ya te trató de “señor” o “señora”. Que aquella noche que ibas a salir con tus amigos o amigas optaste por ponerte lo más cómodo, aunque no fuera lo más sexy. Que no pasa nada si estás cansado y listo para ir a la cama a las 9. 
Seguro que si sentiste alguna vez esto, estás pisando los 40. O no hace mucho que entraste a la cuarta década, una etapa en la que es mejor asumir que no fuiste ni serás el futbolista talentoso ni la gran bailarina. Pero tampoco hay que tirarse tan abajo. Hoy los 40 no son para nada un momento de la vida para deprimirse. Según los expertos, es la hora ideal para ponerse al día con uno mismo: de decir “es tiempo de disfrutar lo que me gusta, de tomarme las cosas con más tranquilidad, de darle espacio a eso que tengo pendiente, de buscar equilibrios”.

Los 40 de hoy no son los mismo de hace tres o cuatro décadas. Que haya aumentado la esperanza de vida es la principal causa de este fenómeno. Veamos los números: hasta 1914 la expectativa de vida al nacer era de 48,5 años, mientras que en la actualidad es de 78 años para las mujeres y 72,5 para los hombres.

Pasando a limpio: hasta no hace mucho a los 40 una era abuela y transitaba la última etapa de su existencia; hoy se experimenta esta edad “en el mediodía de la vida”. “En la cuarta década se puede estar empezando a ser mamá o papá, estudiando un posgrado o jugando al play station. Hay de todo…

La crisis de los 40 es un mito, coinciden los especialistas. Ahora es más bien una etapa de cambios. “Generalmente, cuando cumples con un cero final, algo te planteás: para dónde voy, qué quiero hacer.

La cuestión de fondo que más se nota en los consultantes de entre 40 y 50 años es el gran cambio en el valor subjetivo del tiempo. Empieza a hacerse claro, consciente y evidente que es más largo el tiempo ya vivido que el que queda por vivir; entonces parecen ser inevitables los replanteos. Empiezan a aparecer las fantasías de las últimas oportunidades de muchas cosas: se organizan viajes, se compran cosas, se hacen fiestas, estudian, se dedican a hobbies… en fin, es como si hiciera falta empezar a cumplir viejos deseos o a terminar cosas inconclusas ‘porque ya no habrá más oportunidades de hacerlo’. Esto incluye naturalmente la posibilidad de separaciones y divorcios, cuando la relación está demasiado desgastada y el cónyuge es visto como un obstáculo para la concreción de estas metas, que tienen la carga emocional adicional del ahora o nunca.

No hay recetas para atravesar esta etapa de la vida pero sí hay una actitud que cambia las cosas, dicen los expertos: “asumirse y tratar de estar lo mejor posible con uno mismo”. (Y también buscar un buen peluquero, un psicólogo y aceptar que el talle bajo de los pantalones es sinónimo de “no te compres esa ropa”, jajaja a disfrutar la vida por que sólo tenemos una sola.

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