¿Por qué los bebés sonríen mientras duermen?

Es una delicia acercarse a la cuna del recién nacido y ver que el pequeño está dormido y parece sonreír con satisfacción. ¿Qué le puede hacer tanta gracia? ¿Es una sonrisa intencionada?

Aunque nos encante, hay que aclarar que esa sonrisa del bebé en las primeras semanas, que a menudo esboza cuando ha comido y está a gusto, dormido o adormilado, es un gesto totalmente involuntario e inconsciente.

Es un acto reflejo, una contracción de los músculos faciales que permiten sonreír al ser humano y que está motivada por sensaciones placenteras (un recuerdo ensoñado de cuando estuvo en el útero, la sensación de tener el pañal limpio, el regusto de la leche de la teta…).

Esta reacción refleja del recién nacido suele sorprender mucho a los padres, que buscan provocarla en su hijo también cuando está despierto, sin conseguirlo. Y es que hay quienes denominan a este gesto “la sonrisa a los ángeles”, puesto que no va dirigida a nadie, ni la despiertan los padres con su presencia, ni tiene una intención comunicativa.

Sin embargo, a partir de la semana ocho o nueve de vida la sonrisa del bebé ya es un acto voluntario, la esboza también cuando está despierto y en compañía, no únicamente cuando está a solas, y suele responder al estímulo visual de los padres y de las personas más cercanas, cuando acercan su rostro sonriente al del pequeño. Y pronto se confirma que cuanto más sonríe ese rostro, más positivamente responde el bebé.

Así se inicia un diálogo de comunicación afectiva entre los padres y su hijo, que estrecha sus lazos amorosos y despierta el interés del bebé por explorar y conocer su entorno. En los siguientes meses, gracias a la repetición cotidiana de esta experiencia, el niño adquirirá un gran sentido del humor, que le hará sonreír y después reír a carcajadas ante las cosas que le sorprenden y le parecen divertidas
Estas bromas que compartes hacen que se sienta aceptado y querido y le ofrecen un buen punto de partida para desarrollar una personalidad alegre y optimista. Así que ya lo sabes: sonríe a tu bebé a menudo, no cuesta nada y vale mucho.

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