Por qué no debes pegarle a tu hijo

Aunque muchas veces se minimiza el daño de este tipo de agresión en los niños, hay varios efectos que pueden afectar su desarrollo para siempre.

El más importante es que viven con un miedo permanente al no saber hasta dónde puede llegar esa violencia. Además experimentan sentimientos negativos respecto a su propia persona, pues piensan que nadie los ama o que son la causa de las peleas y, en muchas ocasiones, terminan por repetir el patrón de sus padres, ya sea desde la perspectiva del agresor o de la víctima –depende con quien se encuentren más vinculados–.

Estos son los daños o consecuencias:

Físicos

• Sobresaltos por ruidos fuertes

• Dificultad para conciliar el sueño

• Dolores de cabeza permanentes

• Desajustes en procesos digestivos

• Dolores de estómago y principios de gastritis

• Incontinencia urinaria por situaciones de violencia directa o miedo a ella

A nivel cognitivo

• Problemas de atención, retención y memoria

• Bajo desempeño escolar

• Complicaciones en la capacidad de escritura

• Retraso en el desarrollo de lógica matemática

De conducta

• Timidez extrema

• Desinterés por el interactuar con el entorno

• Hiperactividad

• Ataques de ansiedad y angustia

• Hostilidad y agresividad

• Tendencia a decir mentiras o hacer trampa

Psicológicos

• Estrés postraumático

• Baja autoestima

• Trastornos depresivos

• Daño autoinflingido

• Tendencias suicidas

De tipo social

• Falta de empatía con quienes los rodean

• Imposibilidad para generar relaciones respetuosas

• No expresan sus necesidades o afectos intentando no dar problemas

• Sexualidad temprana

• Interés por las drogas o tendencia a otras adicciones

 

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