¿Qué hacer si mi hijo se “priva”?

El llamado espasmo del sollozo es común y debemos saber reaccionar ante él de forma asertiva.

Antes que nada es importante saber que aunque los niños dejan de respirar por algunos instantes, su corazón sigue latiendo y al concluir el espasmo se sentirá cansado, sudoroso y con sueño; es más frecuente que se manifieste por las tardes, cuando el pequeño está cansado, en especial a la hora de dormir. Pero la buena noticia es que se ha comprobado que los espasmos del sollozo de ninguna manera repercuten a nivel neurológico en el niño. Te decimos cómo actuar ante un episodio como éste:

Mantén la calma.

Quita cualquier objeto que el niño tenga en la boca.

Recuéstalo de costado y aleja los objetos con los que se pueda golpear. Si lo levantas o colocas sobre tu hombro, llegará menos oxígeno a su cerebro y el cuadro podría prolongarse.

 No intentes detener el espasmo.

Aléjate un poco y obsérvalo en forma indirecta, haciéndole pensar que no prestas mucha atención al evento.

Inmediatamente al término del espasmo, explícale con voz firme que no debe hacer berrinches y que con esa actitud no logrará lo que quiere.

 En caso de que sea provocado por golpe o caída, abrázalo y consuélalo.

Déjalo dormir una pequeña siesta.

En caso de que no se recupere en pocos minutos, practica la reanimación cardiopulmonar y llévalo al médico.

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