Si rapas el cabello del bebe le nacerá más fuerte…

Rapar al bebé para que le crezca más fuerte el cabello. Otro de esos temas que suelen ser motivo de conversación en torno a los bebés cuando no se tiene nada mejor de lo que hablar.

El pelo del recién nacido

Cuando nace un bebé, puede tener mucho más vello de lo habitual. Es frecuente que cubra hombros, algo de la espalda, orejas y frente.

Este vello del recién nacido es lo que llamamos lanugo. Algunos niños nacen sin él. Es más frecuente que esté presente en los que nacen antes de tiempo y menos en los que nacen a término o algo tarde.

Ese lanugo suele caerse durante los primeros meses de vida y es frecuente que el cabello de la cabeza también lo haga, aunque no siempre.

Es como si al igual que tenemos dos denticiones (la de leche y la definitiva) también se tuviesen dos “pelajes”. El de recién nacido y el definitivo.

El resultado es que el primer cabello que tienen los recién nacidos en la mayoría de los casos va perdiéndose en los primeros meses de vida, de modo que entre los 6-9 meses la mayoría están “pelones”.

Suele perderse más en la zona de roce de la cabeza con el colchón y en algunos casos en la parte superior de la cabeza (como si fuesen pequeños calvitos).

Si lo rapas le sale más fuerte

El resultado de lo anterior es que más tarde o  más temprano la mayoría acaban teniendo una distribución de cabello “poco estética”. Ante lo cual la mayoría acaban optando por cortarles el pelo.

Es frecuente que se suela añadir: “Y así le sale más fuerte”.

La realidad es que el cortar el pelo no hace que salga más fuerte. De hecho hay muchos niños a los que se corta el pelo por tener poco y muy fino y sigue saliendo igual.

Cuando sale fino se suele volver a cortar pensando que necesita “otro corte para fortalecerse más”. Y al final a fuerza de dar el tiempo necesario se produce el cambio “de pelaje” por el definitivo y acaba teniendo un pelo más fuerte y abundante.

Cómo cortar el cabello a un bebé

Como en todo, hay quien es mas diestro mejor con unas tijeras y quien lo hace mejor con una máquina de cortar el pelo. Es más segura, más rápida, más fácil y deja mejor resultado en los bebés la opción de la máquina.

Ten en cuenta que un bebé no se va a estar quieto. Es cierto que a muchos el ruido de la máquina les asusta, pero con las tijeras es más fácil un accidente.

Si el resultado es que ninguna de las dos opciones es bien tolerada por el niño, recuerda que no es imprescindible cortarle el pelo.

Valga esto como ejemplo más allá de la anécdota. Muchas de las cosas que nos recomiendan en los cambios normales de los niños no son sino un “hacer algo” hasta que el propio desarrollo del niño hace el cambio de forma natural.

Esta ansiedad por hacer algo suele nacer de la preocupación que nos genera la comparación. Vemos otros niños que tienen el pelo más fuerte y pensamos que tenemos que hacer lo que sea para ayudar a nuestro hijo. Extrapolado a cualquier otra comparación (peso, edad a la que anda, habla…) no hace sino generar una forma de vivir la paternidad de forma angustiada. Cuando en la gran mayoría de los casos son variaciones dentro de la normalidad.

La pena es que acaba perjudicando el vínculo afectivo de los padres con su hijo porque viven su relación con angustia en lugar de hacerlo con placer.

Mi recomendación, que ya se las he dado otras veces, es que busques un referente en el que confíes para resolver tus dudas sobre la salud de tu hijo. Y cuando tengas una preocupación la plantees abiertamente lo antes posible. De forma que si tiene base real se corrija cuanto antes y si no la tiene sigas disfrutando de tu hijo mientras crece, con sus particularidades, pero sano.

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