Tratamiento positivo para vivir más y mejor

  • Una actitud alegre ayuda a mejorar el estado de salud y alarga la vida.
 

Si la famosa botella está para ti siempre medio llena, eso significa que eres una persona con suerte. Y no solo porque tendrás mejor carácter, sino porque los optimistas como tú sueles presentar niveles más bajos de cortisol, la llamada hormona del estrés, que en cantidades elevadas puede favorecer la aparición de enfermedades como la hipertensión o de activar desencadenantes de la mala salud, como la acumulación de grasa en el abdomen y la bajada de las defensas.Esta es la conclusión más llamativa del trabajo realizado en el University College of London en el que participaron más de 3.000 personas.

”Los optimistas suelen mantener una buena salud porque normalmente son partidarios de seguir unos hábitos de vida más saludables. De esta forma, evitan los principales factores de riesgo cardiovascular, es decir, la obesidad, la hipertensión, la diisfrutan una visión positiva de las cosas se recuperan antes de las operaciones y tienden a tener diabetes, el sedentarismo, el estrés, el tabaco…”

Una vida más larga

Algunas investigaciones en la Universidad de Yale (EE.UU.) sugieren que el optimismo puede alargar la existencia, tanto o más que otros factores del estilo de vida recomendados habitualmente por los médicos, como hacer ejercicio, no fumar, beber con moderación o mantener controlados el colesterol sanguíneo y la tensión arterial. Una afirmación que comparten investigadores de la clínica Mayo de Nueva York, que tras un estudio con 839 personas, concluyó que la gente con un carácter positivo vive alrededor de un 19% más que los pesimistas.

Esta investigación, que se realizó durante 30 años, afirmaba que la salud no depende solo de valores físicos, sino también de la actitud con la que enfrentamos la vida. Por último, una investigación realizada por la dra. Hillary A. Tindle en EE.UU., entre mujeres de 50 a 79 años, muestra que tienen un 14% menos de propensión de morir en ocho años que sus pares más pesimistas.

Un corazón a salvo

El corazón tampoco es inmune al carácter: con más optimismo hay menos probabilidades de sufrir un infarto o un ictus. La Fundación Española del Corazón se hace eco con esta afirmación de un estudio de la Universidad de Harvard que confirma que aquellos que viven con un mayor sentido de bienestar tienen un 50% menos de probabilidades de padecer una enfermedad cardiovascular, independientemente de la edad, el estatus socioeconómico, el peso o de si son fumadores o no.

Este estudio publicado en Psychological Bulletin, revista de la Asociación Americana de Psicología (APA), también apunta a que la visión optimista del mundo contribuye a disminuir los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión y el colesterol alto, porque lleva consigo la adopción de algunos hábitos de vida más saludables, por ejemplo, hacer ejercicio y dormir mejor. Asimismo, un estudio de la Universidad de Michigan también concluía que el optimismo puede desempeñar un papel importante en la protección contra el accidente cerebrovascular o ictus en los adultos mayores.

Más equilibrio mental

Y, por supuesto, el optimismo nos ayuda a sentirnos mejor con nosotros mismos en lo físico sino también, y sobre todo, en el emocional. Así lo analiza Pilar Jericó, presidenta de Be-Up, una consultora especializada en proyectos de liderazgo: ”El psicólogo norteamericano Martin Seligman recoge un estudio muy curioso en el que, después de analizar los diarios personales de monjas de clausura, se comprobó que aquellas que eran más optimistas, se sentían más felices y reconocidas. El optimismo es bueno para la salud emocional también”.

Por otra parte, si somos optimistas, nuestra respiración suele ser más completa, el corazón late más lento y nuestros músculos están más relajados. Varios estudios han relacionado este rasgo de personalidad (llamado técnicamente optimismo disposicional) con el pronóstico de una enfermedad. Las personas que esperan que lo que vendrá será algo bueno, valoran el estrés que provoca su enfermedad como algo que se puede cambiar, ya que es puntual y proviene de fuentes externas que potencialmente se pueden modificar o ignorar.

Ser optimista se ha sido identificado en varios trabajos como un índice de buen pronóstico o recuperación en pacientes coronarios, en hemodiálisis y oncológicos. Los pacientes con este rasgo de personalidad suelen adaptarse mejor a la enfermedad y a los tratamientos. Por el contrario, ser pesimista se asocia con más ingresos hospitalarios. Tú eliges.

 

Pon de tu parte toma en cuenta las siguientes pautas:

  • Aliméntate de pensamientos positivos sobre ti misma. Cada día y de forma consciente. Esto ayuda a generar una cadena de pensamientos optimistas.
  • Aprende a premiarte. Y no solo cuando has tenido un éxito, sino en momentos de debilidad.
  • Modifica tu diálogo interior. En lugar de decir es imposible hacer esto, prueba con voy a intentarlo.
  • Medita. Busca momentos de reflexión, contemplación, meditación cada día para disfrutar de lo bueno que nos ha ofrecido la jornada.
  • Tú mandas en tu tiempo. Gestiona el tiempo a tu favor y cultiva la sensación de que lideras tu agenda. Esto proporciona una sensación de control muy favorable para sentirnos capaces y tener un plus de energía.

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