Yoga prenatal, expansión y tranquilidad.

El inicio, una prueba positiva, noticia que cambia tu vida, no solo tu cuerpo sino tus emociones, relaciones y todo tu mundo. Desde el preciso instante de la concepción, inician una serie de dramáticos cambios en la vida de la mujer, surgen dudas, las hormonas se alborotan y el cuerpo comienza a expandirse. Como futura mamá ahora te ocupas de mantenerte sana y velar por el bienestar y desarrollo de tu(s) bebé(s).

Es por esto que, en tu interés por mantener un embarazo saludable, inicias la búsqueda de recursos y actividades en pro de ambos. Investigas por internet y descubres una herramienta que te propone actividad física y desarrollo espiritual, beneficios para mamá y bebé, esta es el “yoga prenatal”. Puede que hayas escuchado de esta disciplina en la televisión o incluso hayas practicado alguna vez, sin embargo no conoces mucho sobre ella.

¿Qué es el yoga? La palabra yoga proviene del sánscrito yug, que significa unión y es precisamente unir o juntar todas las partes que componen el ser (cuerpo, mente y espíritu), lo que persigue este sistema filosófico, psicológico y científico. Este milenario sistema holístico busca establecer el equilibrio del cuerpo, la mente y el alma a través de la práctica de actividad física (asanas), ejercicios de respiración (pranayama), meditación, relajación y otros recursos específicos de esta disciplina.

Ahora bien, la adaptabilidad del yoga implica que puede ser practicado a lo largo de toda la vida, por cualquier persona, incluso embarazadas, niños y ancianos. El yoga durante el embarazo, no solo te ayuda a conservar la salud y el bienestar, sino que también proporciona paz y libertad tanto para tu cuerpo y mente como la del ser que se esta formando. Con la instrucción adecuada y la práctica constante, es una manera excelente de prepararse para el nacimiento del bebé.

Llegado este punto, es importante destacar que, salvo casos específicos indicados por los especialistas, el embarazo no es una enfermedad, al contrario, el embarazo es un proceso de expansión en el cual la creación se manifiesta a través de ti, te conviertes en el medio a través del cual una nueva vida puede crecer. Por todo esto, es de suma importancia mantenerse consciente y tranquila, cuidando los pensamientos, la alimentación, la actividad física e incluso la forma de relacionarse durante este periodo y en este sentido el yoga te provee las herramientas para que todo esto sea posible.

Se considera que el yoga prenatal es la actividad “ideal” para la mujer debido a que la práctica constante te enseña a tomar conciencia del cuerpo, permitiéndote conocer las zonas de tensión y desequilibrio, aumentando la flexibilidad y la capacidad de relajación. La seguridad interior que, por lo general, se desarrolla con el yoga, te prepara para la experiencia del parto y te aporta los recursos en los cuales puedes apoyarte cuando llegue el momento.

El estiramiento (asanas) y la respiración sincronizada (pranayama) que propone el yoga, corrigen la mala postura, la circulación deficiente y la pereza mientras se elimina la concentración de toxinas en el cuerpo. Por su parte, la piel de la mujer acostumbrada al estiramiento del yoga rara vez presenta estrías a causa del embarazo.

Es importante destacar que la práctica de yoga prenatal no es exclusiva para personas que deseen dar a luz a través de un parto natural. Mujeres con cesáreas previas o aquellas que por elección o indicación deban ser sometidas a esta intervención pueden disfrutar de todos los beneficios de esta actividad, siendo quizás el beneficio más importante la reducción del estrés provenientes de la sensación de bienestar, tranquilidad y capacidad de relajación que se logra con esta disciplina.

Antes de iniciar la práctica debes ante todo consultar con tu proveedor de salud, una vez obtenido una respuesta positiva, selecciona un instructor capacitado en el área prenatal, utiliza ropas amplias y cómodas, toma abundante agua durante el día en especial luego de la práctica, ingiere una merienda ligera (preferiblemente frutas) 1 hora antes de la sesión.

Para finalizar, disfruta de tu práctica de forma consciente, estando siempre presente en el “aquí y ahora”, escuchando tu cuerpo y conectándote con tu bebé y tu propio ser. Mantente positiva, establece desde el vientre una conexión mental y emocional con tu bebé, provéele pensamientos y mensajes de amor, alegría y paz, recuerda que tienes el privilegio de ser parte del milagro de la creación.

Namaste,

Yadzia Alvarado

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